Y Adheridos
fuimos como maquinas
me retorcía en el fuego
y esperando mi cuerpo jamás
conoció las cenizas
De ves en cuando me gustaba nadar
en tu vientre
Fuimos tan fuertes y tan débiles
que nos dispersamos como hojas rotas
donde al final las lagrimas duermen
siempre en algún pecho
ahogándose en miradas
arropándome el corazón
bajo tu mirada hiponizante
para nunca decir adiós.
”El mundo termina con usted” .
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